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lunes, 19 de octubre de 2009

Sermon en el dia de la Madre


Sermón en el Día de la Madre.




La medida entrañable de la maternidad y de la filiación es el dolor. Y cuanto más vale un hijo, mas dolores cuesta. Claro que también damos alegrías...


-Madre, si en el platillo de una balanza pusieras los júbilos que te di y en el otro lo dolores y lágrimas que te cause, ¿qué platillo pesaria más?...
... -Las alegrías, hijo, no lo dudes. Tú sabes, hijo, que con un beso tuyo borras todos los dolores... y no hables más de balanzas, con platillos ditintos de penas y alegrías! Para una madre no hay balanzas ni hay separaciones.-
El peso único de su vida es su hijo, sin distinciones. Mi hijo, con el más gigantesco y exhaustivo de los posesivos... "hijo mío" con todas las penas y todas las alegrías.
Pero mientras nuestra madre sigue repitiendo "mio..." "mio..." "hijo mio..." nosotros nos vamos separando e independizando de ella y tratando de debilitar esa absorbente posesión.
Desde que nos cortan el cordón umbilical que nos ata biológicamente a ella, comienza la separación. Sobre todo cuando ya no la necesitamos. Y cuando empezamos a caer en la cuenta que sabemos más que ella: "Mamá... ¿sabés la lista de los emperadores romanos...? Mamá... ¿No conocés las ecuaciones de tercer grado...? Mamá... ¿A que no sabés la fórmula del ácido sulfúrico? Mamá... ¿es posible que no sepas cuántos huesos tiene una mano...?."
Y empezamos a sentirnos superiores a ella, por encima de ella, y damos un paso más:
"Callate, mamá, qué vas a entender tú de arte abstracto, de música pop y de electrónica, de física nuclear y de canciones de protesta... y concluimos:
"Cómo vas a entendernos, mamá, si hay un abismo entre nosotros, los jóvenes y tú... no sabes nada mamá, te has quedado atrasada..."
¡Que no sabe nada!... y sin embargo, nuestra madre es la primera maestra, la de más honda huella en nuetras vidas. No tendrá carrera universitaria, probablemente ni el bachillerato elemental, tal vez escribe con faltas de ortografía... no es doctora en historia o filosofía... pero es doctora en los criterios cristianos de la vida. No es catedrática en medicina, pero qué bien regentea la cátedra viva del dolor y el sacrificio ¡Miremos sino a la Santa Madre de Nuestro Divino Redentor al lado de la Cruz!. No es profesora de matemáticas, pero sí es profesora perfecta de bondad... no es entrenadora de deportes, pero sí es entrenadora de hombres para la lucha de la vida... sabe poco, enseña aparentemente poco, pero ese poco que enseña es el hondo cimiento humano en que se apoya firme, todo lo que aprenderemos después. Y cuando ya estamos de vuelta de todas las cosas; cuando se nos desploma el mundo mentiroso de las apariencias y los fuegos fatuos, nos refugiamos en aquello "poco, elemental y transparente" que nos enseñó nuestra madre y que llevamos guardado, como reserva intacta, en lo más recatado y seguro de nuestro ser. "Esta es mi madre" -les decía el caredenal de Bombay a lo periodistas de todo el mundo reunidos para el Congreso Eucarítico Internacional, enseñandole la foto de una dulce y arrugada anciana- esta es mi madre, no sabia leer, pero ella me enseño lo más precioso de mi existencia..." La lección, la cátedra, la universidad de nuestra madre se reduce a una elemental fórmula sagrada: "Que seas bueno hijo" y su exámen universitario a una encilla pregunta mil veces repetida: "Hijo, ¿eres bueno...?"
Esa es su síntesis y por ella se acerca a Dios, ó mejor, Dios se acerca a nosotros en ella.


La madre es la sombra de Dios junto a nosotros. En la madre crsitiana Dios adquiere una especial presencia para los hijos. Dios y ella se nos presentan juntos... nos hablan juntos:


"Que seas bueno hijo...!"


"¿Eres bueno hijo?"


texto sacado del libro titulado "homenaje a la madre" de Monseñor Jara, Pbro. Ramón Cue y Marcos Ana.



Ahora proseguimos con esta meditación sobre las virtudes de una madre, de la mano del pbro. Fray Marco Antonio Foschiatti O.P.


El padre llega al hogar cansado del trabajo y lo niños le rodean. Un juego: "Hoy voy a dar un premio al que escriba en un papel la palabra más bonita del mundo." Y todos han escrito una: han escrito MADRE.


Madre es la palabra más hermosa, la primera que pronunciaron nuestros labios, pues la madre fué el ser que más cerca tuvimos siempre de nosotros


Lo que nuetra Madre ha sido para nosotros:


Nuestra primera Cuna:


Cuando Dios dispuso nuestravenida al mundo, suseno fue la cuna donde empezó nuestra exitencia. Ella nos sintió gozosa en el palpitar de sus entrañas. Con ella formamos una vida única. Los mismos peligros, la mismas visicitudes. Sobre su regazo dormimos lo sueños má dulces, arrullados por su cantos y mimados por sus besos. Sentados sobre sus rodillas aprendimo a rezar, amar a Dios. De este modo no sólo nos dio a luz en su carne para esta vida temporal, sinotambién en su corazón para la vida eterna Nuestra madre nos engendró también para la Fé.


Nuestro primer amor:


Nos amó antes de nacer. Con que gozo debió de esperar nuestra llegada! Cuantasilusiones! Nos amó cuanto más lo necesitábamos. Venimostan pobres, tan desnudos,tan débiles a este mundo! No hay miseria comparable a la nuestra. Desde el primer momento allí estaba nuestra madre. Cuantos cuidados y desvelos! Nos sigue amando ahora; todo lo nuestro lo considera suyo alegrías, tristeza, éxitos, fracasos... nos acompañan su cariño, sus consejos, su mirada...


Nuestro primer modelo:


Cuando se rompió el lazo fisiológico que no unía a nuestra madre, quedamos unidos a ella por muchos otros lazos. Por una Alianza de Amor y de Vida. Nuestra madre fue la primera criatura a quien contemplamos practicar el bien, la abnegación, el sacrificio, la oración confiada, la misericordia... de este modo Ha sido madre nuestra tantas veces!


Cómo es el Corazón de una Madre:






  • Tan fecundo que contiene todos los amores.




  • Tan rico que se multiplica en todos sus hijos.




  • Tan ferviente que cada uno nos creemos el más amado.




  • Tan abnegado que no se ahorra ningún sufrimiento.




  • Tan grande que hasta nuestros má pequeño pasito la extasían.




  • Tan compasivo que nuestros más pequeños sufrimientos le hieren.




  • Tan tierno que nuestros defectos e ingratitudes le hacen más amable.




  • Tan misericordioo que ninguna ingratitud la vence.




  • Tan bueno que ninguna miseria le asusta.




  • Tan amante que nadie puede escapar a su amor.




  • Tan constante que no sigue por todas partes.




  • Tan inmenso que no tiene limites.


El corazón de una madre ha sido creado expresamente para amar.


¿Quien podrá olvidar la historia de su madre, su sacrificios, su sobresaltos, sus lagrimas, sus dolores?


¿Quien podrá olvidar su amor, sus caricias, su interes por nosotros, sus consejos?


Que bondad tan grande la de Dios, que ha querido que nuestra vida consciente e abra al mundo por medio de ese rayo de su mismo amor que es el amor materno!


Que misterio de Amor tan grande la de una madre... que para venir a nosotros, el Hijo de Dios ha querido tener una...!


Una madre es algo tan bello, tan hermoso, tan puro, tan lleno de entaña de amor que el Hijo de Dios ha querido nacer de una Madre Virgen y en la Cruz nos la ha regalado a Su misma Madre como la "locura" más grande de su amantísimo Corazón.


Madre, Madre de Jésus, Madre que al pie de la Cruz no diste a luz con tus dolores y no recibiste en tu seno inmaculado guarda y bendice a todas nuestras madres. Guarda y bendice a la mía. Amén



Dedicado a todas las madres del mundo, en especial a mi abuela.
Pablo Agustin Luque
contacto@juventutem.com.ar